Patología cervical y colposcopia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente en mujeres y provoca más de 300.000 muertes al año. La causa fundamental es la infección persistente de cepas de virus de HPV de alto riesgo. La vacunación no protege frente a todas las cepas de alto riesgo de HPV por lo que sigue siendo fundamental el screening para el diagnóstico precoz y el tratamiento de lesiones premalignas y del cáncer en etapas en las que aún se puede curar.

La colposcopia consiste en visualizar el cuello del útero con una lupa de aumentos y administrar ácido acético y Lugol. Cuando hay lesiones premalignas en el cuello del útero se ven imágenes características con la lupa y el tejido se tiñe de forma determinada con el ácido acético y el Lugol.

La colposcopia es la técnica “gold standard” en el diagnostico precoz del cáncer de cuello uterino. Es especialmente importante cuando la mujer tiene infección por un virus de papiloma de alto riesgo o se detectan lesiones en la citología.

Aunque según los protocolos no es imprescindible hacerla siempre, es una técnica inocua e incluyo una colposcopia a todas nuestras pacientes en su consulta de revisión anual si lo desean. Los signos sospechosos de lesión de alto riesgo más importantes en colposcopia son el epitelio acetoblanco intenso y sobreelevado (signo de la cresta), mosaico o puntilleo atípico (grueso e irregular), vascularización irregular y frágil, ausencia de captación de lugol, especialmente en la unión escamocolumnar, acetoblanco denso sobre epitelio cilíndrico y el signo del arapo (tejido que se desprende con facilidad).

Si se detecta alguno de estos signos es fundamental hacer una biopsia dirigida para su estudio anatomopatológico posterior.

Scroll al inicio